Colombia se encuentra ubicada en una zona de alta complejidad geológica debido al choque de tres grandes placas tectónicas y a la presencia de más de 2.000 fallas activas.
Tras los recientes eventos sísmicos registrados en el occidente colombiano que han generado evacuaciones y zozobra en varias ciudades del país, expertos e investigadores del Servicio Geológico Colombiano (SGC) reiteran que la constante actividad telúrica en el territorio nacional es un fenómeno natural, continuo e inevitable.
El factor determinante radica en la posición geográfica del país sobre el denominado Cinturón de Fuego del Pacífico. En esta región convergen tres grandes placas tectónicas: la placa de Nazca, la placa Suramericana y la placa del Caribe. El roce y choque constante entre estas gigantescas masas de la corteza terrestre acumulan enormes cantidades de energía que se liberan de manera periódica en forma de temblores.

Fallas activas y regiones con mayor sismicidad
A la dinámica de las placas tectónicas se suma la presencia de más de 2.000 fallas geológicas identificadas a lo largo y ancho del territorio colombiano. Esta red geológica provoca que zonas como la Costa Pacífica, el departamento del Chocó, el Valle del Cauca y el cañón del Chicamocha (con el conocido nido sísmico de Los Santos, en Santander) registren decenas de sismos diariamente, la gran mayoría imperceptibles para la población.
Desde las entidades oficiales se recalca que, pese a los avances científicos, los sismos no se pueden predecir en ningún lugar del mundo. Por esta razón, las autoridades de gestión del riesgo enfatizan en la importancia de mantener la calma, fortalecer la preparación ciudadana, realizar simulacros de evacuación periódicos y garantizar el cumplimiento de las normas de construcción sismorresistente en las infraestructuras.









