Año 2022. Falta un año para las elecciones. En Santander de Quilichao todas las encuestas coinciden. Andrés Sadovnik es el alcalde anunciado. Nadie discute el pronóstico. Entra 2023 y la foto no cambia. El día de las inscripciones su equipo camina como si el resultado ya estuviera escrito.
Se oye la misma frase: estas elecciones son un trámite. El ingeniero tiene todo ganado.
Empieza la campaña. Los liberales se suben al bus ganador. Carlos Julio y varios concejales se acomodan. Hay conciertos. Hay movilizaciones. Hay millones a la vista. La escena es ruidosa.
Parece perfecta.
El candidato que todos daban por ganador se da el lujo de no hacer compromisos. Siente que no los necesita. Ya es el ganador. ¿Para qué feriar lo que ya tiene ganado? Cierra la mano. No promete de más. No negocia lo que cree seguro.
Lo que las cámaras casi no registran ocurre más atrás. Un zorro político se mueve en silencio. No es el más popular. No es el que todos señalan. Es un negociador. Su campaña es austera.
Va donde están los que realmente mueven votos y se compromete a todo. Les habla bajo: apóyenme, que yo sí cumplo. Sin espectáculo. Con los bolsillos vacíos. Así levanta más de 13.000 votos.
29 de octubre de 2023. Escrutinio cerrado. Ganó con 13.552 votos. El segundo queda a 149, el que todas las encuestas daban por electo, termina tercero con 12.563. El pueblo no votó el sondeo. Votó otra historia y compromiso. Por el que “Si Cumple”
Ganó sin tener el poder. Hoy, a un año de las elecciones de 2027, ese mismo zorro está otra vez en su cueva. Ahora sí tiene poder. Y con el poder en la mano será más complicado ganarle. No aparece. No presenta heredero.
Solo calcula. Ya les demostró que se puede ganar desde el silencio. Si lo subestiman otra vez, la lección puede ser más dura.
Nadie tiene todavía el nombre del heredero. Solo hay rumores. Reuniones que no salen a la luz. Un perfil que aún no se presenta. El zorro no anuncia. Prueba. Mide. Guarda.
En Quilichao el pan se quema en la puerta del horno. Y el que menos se ve, a veces ya está adentro.









