La bancada opositora calificó de “ilegítimo” el acto del próximo 7 de agosto y rechazó las intenciones de trasladar la investidura fuera del Capitolio Nacional. Anuncian jornadas de movilización en todo el país.
La tensión política en Colombia alcanzó un nuevo punto de ebullición a pocos días del cambio de mando presidencial. En una declaración conjunta que marca un quiebre institucional sin precedentes recientes, la bancada parlamentaria del Pacto Histórico anunció formalmente que ninguno de sus senadores ni representantes a la Cámara asistirá a la ceremonia de posesión del presidente electo, Abelardo de la Espriella, programada para el próximo 7 de agosto.
La decisión fue tomada tras una extensa reunión a puerta cerrada de la coalición opositora, en la que se evaluaron las recientes controversias logísticas y políticas que han rodeado la organización del evento. Los voceros del movimiento manifestaron de forma categórica que consideran que el mandatario entrante carece de la legitimidad necesaria para asumir la jefatura del Estado y la Comandancia Suprema de las Fuerzas Armadas.

Rechazo frontal al cambio de sede tradicional
Uno de los puntos centrales del pronunciamiento de la bancada fue el rechazo vehemente a los constantes intentos de la organización del nuevo gobierno por trasladar el acto protocolario fuera de Bogotá, así como las propuestas de realizar la sesión del Congreso en pleno en recintos privados, guarniciones militares o espacios no tradicionales.
De acuerdo con los congresistas de la oposición, insistir en llevar a cabo la investidura en locaciones alternativas —como la ciudad de Cali o el departamento del Cauca— representa una vulneración a la tradición institucional del país y una falta de garantías democráticas para el ejercicio de la labor parlamentaria. Señalaron además que el traslado de la sede atenta contra el rigor que demanda la Constitución para un acto solemne de esta magnitud.

De las curules a las calles: llaman a la movilización
En lugar de ocupar sus asientos durante la sesión de posesión, los integrantes del Pacto Histórico confirmaron que se sumarán a las jornadas de protesta y “resistencia pacífica” que diversos sectores sociales y sindicales preparan para ese mismo día en las principales plazas del territorio nacional.
Según explicaron los líderes parlamentarios, la presencia de la oposición en las calles busca visibilizar el descontento de un amplio sector de la ciudadanía frente a las políticas anunciadas por el gobierno saliente e entrante, convirtiendo la jornada del 7 de agosto en un escenario de reclamo social y veeduría ciudadana.

Un arranque marcado por la división política
La inasistencia en bloque de una de las principales fuerzas del Congreso de la República anticipa un panorama de profunda gobernabilidad compleja y alta confrontación legislativa para la administración entrante. Mientras la Cámara de Representantes termina de definir los detalles sobre las autorizaciones requeridas para el evento, la determinación del Pacto Histórico ratifica que el nuevo periodo presidencial iniciará con una tajante división en el Capitolio Nacional.









