El cafetero que tiene asustado a Octavio Guzmán

Hoy más de 50.000 familias cafeteras y el progresismo del Cauca quieren salir de la vieja política corrupta. Ven en Gerardo Montenegro la opción de darle otro rumbo a un departamento gobernado por los mismos clanes de siempre. Ese pacto de “yo te apoyo y tú me das esto” que reparte la plata de todo el pueblo caucano, sumido en guerras y en una corrupción desbordada que lo tiene entre los departamentos con más pobreza y desigualdad de Colombia.

El tablero 2027-2030 ya se mueve. No con ideas nuevas. Con burocracia, clientelismo y las mismas caras. La pregunta no es quién manda. Es si Octavio Guzmán quiere terminar y seguir gobernando en cuerpo ajeno.

Gerardo Montenegro, un hombre con prestigio, sin investigaciones y con las manos limpias, le metió miedo al gobernador. El susto fue tan grande que Guzmán aterrizó de urgencia en el sector cafetero a ofrecer burocracia y a grabar videos promocionando el café. Cosa que no se vio en tres años de mandato. Ahora sí aparece el café, cuando el poder se le tambalea.

Jorge Macías, exalcalde de Bolívar y hoy hombre de confianza en Emcaservicios, es hijo político de Temístocles. Le debe todo lo que es. Recicla cargos, alimenta el clientelismo y no rompe nada. Es la politiquería de siempre con otro saco.

Miller Hurtado, exalcalde de La Sierra y exsecretario de Agricultura, carga una sanción de la Procuraduría por contratos de vivienda que dejaron a familias esperando un techo. Además lo persigue una investigación por violencia intrafamiliar. El campo no se cura con prontuarios ni con más burocracia.

Maribel Perafán saltó de la Licorera a la Secretaría de Gobierno con hallazgos de Contraloría por más de 1.700 millones. Una “exportación” de aguardiente que terminó en mercado negro y embargo. Eso no es gestión. Es corrupción pegada al despacho.

Carolina Camargo ya perdió la Alcaldía de El Tambo. No tiene carácter ni autonomía para gobernar con independencia. Sería una titere de Guzmán. Haber trabajado en salud local no es saber gobernar un departamento golpeado por la guerra, la pobreza y las obras atrasadas.

El Cauca debe elegir entre un clan político plagado de corrupción y un hombre honesto, con experiencia en ejecutar proyectos productivos. Hay que decirle adiós a Guzmán y a toda su maquinaria clientelista. El departamento no necesita un gobernador prestado. Necesita uno que no le deba el puesto a nadie.

LaRealidadDelPueblo

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