“Mis dos amores” por Adolfo Pineda García

Hay momentos en la vida en que a uno se le divide un mismo sentimiento, gusto o afición. Quienes amamos el fútbol sabemos que al equipo de nuestros amores lo defenderemos siempre y jamás lo traicionaríamos convirtiéndonos en hinchas de un histórico rival. Eso lo tenemos claro.

Formo parte de aquella generación de monterianos que en vista de que no teníamos un equipo en la Primera División del Fútbol Profesional Colombiano, empezamos a identificarnos con diversos clubes, ya sea por herencia familiar, porque admirábamos a ciertos jugadores o por una razón incluso más sencilla y humana: por llevarle la contraria a un hermano o a un amigo. En mi caso, mi hermano me quería hacer hincha de los Millonarios, pero tomé una buena decisión al no seguirlo y hoy el tiempo me ha dado la razón y he comprobado que no me equivoqué.

Mi equipo de toda la vida ha sido el América de Cali. Tengo vivos en mi mente momentos inolvidables por alegres o decepcionantes: aquella última estrella que ganamos en 2008 ante el Deportivo Independiente Medellín con un Adrián Ramos como figura fundamental; el tricampeonato logrado a principios de este milenio de la mano de Jaime de la Pava; la final de la Copa Libertadores contra River Plate y el error de Córdoba que Crespo aprovechó y convirtió en gol (partido que vi en el televisor del cuarto de mis padres); y el fatídico descenso a la Segunda División en 2011, en la que los hinchas, los que honramos esa palabra con nuestra fidelidad, apoyamos al club durante cinco largos años.

Digo que hay momentos en la vida en que a uno se le divide un mismo sentimiento, gusto o afición porque este jueves 23 de febrero se enfrentarán, por primera vez en Primera División, el América y Jaguares de Córdoba. Desde que Montería tiene equipo en la A, a mí me pasó lo que a muchos de mis coterráneos: comenzamos a tomarle afecto a Jaguares, a defender sus colores, a soñar con ganarles a los grandes y a anhelar el Campeonato; a ir al estadio a gozar y a sufrir, algo que sabemos hacer muy bien los amantes de este deporte.

Pero por esta coyuntura deportiva he comprobado que uno en el fútbol –¡solo en el fútbol!– sí puede tener dos amores. Es sabido que muchos colombianos defienden los colores del Real Madrid o del Barcelona, pero eso no significa que disminuyan la pasión por sus clubes locales. Es justo lo que me pasa a mí con estos dos amores: un América que forma parte de la historia de mi vida y que me hizo amar más el fútbol, y un Jaguares que representa a mi tierra, la que hoy todos queremos y de la que nos sentimos orgullosos. Lo que en mi caso acentúa la dualidad es que mis dos planteles juegan en un mismo país y en la misma liga.

¿Y a cuál de los dos equipos le harás fuerza?, me han preguntado familiares y amigos. La respuesta no es tan difícil (aunque pensé que sí lo sería): a Jaguares, ¡por supuesto!, el de mi tierra, ese que llegó a llenar el vacío de tantos cuantos nos volvimos hinchas del América, del Nacional, del Junior o de Santa Fe, el amado equipo de mi viejo.

El naciente y contagioso espíritu de optimismo y esperanza del que nos beneficiamos los monterianos, llevó a la ciudad a tener equipo en la A. Hoy los amantes del fútbol contamos con nuestro querido Jaguares, onceno que representa a nuestra nueva ciudad, al río Sinú, a nuestra brisa caribeña. El América es un amor que llevaré en mi corazón y al que le haré fuerzas siempre y cuando el rival no sea el gran felino de mi tierra. Soy consciente de que ganarle al América en su casa este jueves no es nada fácil, pero ya lo dijo Pelé: “Cuanto más difícil es la victoria, mayor es la felicidad de ganar”.

Mi cariño por el América no cambiará, y su camiseta roja, si me permiten una cariñosa indirecta muy directa, es –y será– la única camiseta roja que me pongo y me pondría en mi vida. Que me perdonen mis diablos rojos, los que tanto me han hecho vibrar, los únicos diablos buenos, pero toda mi energía positiva está puesta hacia los felinos sinuanos, para que saquen sus garras y de un solo arañazo se traigan los tres puntos.

Espero no estar muy a menudo en esta dualidad futbolística: ¡viva el América siempre, pero que gane Jaguares, siempre!

@AdoPinedaG

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